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Los sueños premonitorios

 

Podemos obtener buen provecho de los mensajes preventivos que contienen nuestros sueños premonitorios. 

Si se aborda la función la función del sueño desde un punto de vista terapéutico, se puede considerar que todo sueño alivia, libera o reconforta.
Así pues, para el alma humana soñar sería una necesidad vital. En este sentido, es importante constatar que, cualquiera que sea el ángulo bajo el que se analice, estudie o interprete un sueño, todos los que se interesen por la función onírica común a todos los seres humanos coinciden en creer que el sueño siempre actúa a modo preventivo. Se trata de una virtud innata, en la que deberíamos inspirarnos en nuestra vida consciente y activa.
Por eso, así como cualquier sueño previene al soñador de un hecho, de un estado o de una situación que le afecta personalmente, antes de que sufra las consecuencias, se puede llegar a la conclusión que un sueño, del tipo que sea, es premonitorio por sistema.
Lo que nos lleva a creer que todos poseemos un don de premonición, que aprovechamos de forma espontánea y natural cuando soñamos, aunque por supuesto sin saberlo. Puesto que casi nunca dominamos nuestros sueños. Dicho de otra manera, muchas veces no podemos decidir antes de dormirnos, únicamente con nuestra voluntad, el contenido del sueño que tendremos.

¿PODEMOS CONTROLAR NUESTROS SUEÑOS?

No puedes controlar los sueños con la perfección que controlas, por ejemplo, con más o menos acierto y reticencias, tus instintos, pulsiones o impulsos. Sin embargo, si en estado consciente tu espíritu se ve impresionado por un sueño que acabas de tener mientras dormías y te parece cargado de sentido, tómate el tiempo necesario para escribir tu sueño tal y como lo recuerdas en aquel momento. En efecto, la memoria del sueño y la de la vida consciente no funcionan del todo con el mismo registro ni con los mismos criterios. La primera es mucho más volátil, fugaz e inasequible que la segunda.
Utiliza la imaginación, la emoción y las impresiones, por lo cual, a veces, es difícil de traducir o comunicar en la realidad.
Sin embargo, si admitimos que todo sueño es premonitorio, en el sentido de que previene de algo importante, es útil realizar este pequeño esfuerzo, tomar un poco de tu tiempo y aplicarte en la tarea de contarte "a ti mismo" por escrito tu sueño. De manera que integrarás  en la realidad esta parte relativamente inasequible de ti mismo, producida en tu sueño. Y, tarde o temprano, sabrás distinguir el mensaje que contiene. Con este fin, fíate siempre de tu primera impresión, en vez de llegar a los análisis demasiado teóricos o realistas que tendrás la tentación de realizar.
Evita asimismo referirte a demasiadas consideraciones o indicaciones exteriores, puesto que tu sueño contiene todas las informaciones necesarias para comprender su significado. En efecto, un sueño de idéntico contenido en dos personas distintas no tendrá necesariamente el mismo significado ambos individuos en cuestión. Todo sueño es profundamente intrínseco y personal, y aunque recurrieras a una tercera persona o a tratados de interpretación de sueños (a no ser que sean rigurosamente científicos, y de éstos hay muy pocos), el único sentido importante es el que tú le des. Este sentido tal vez de entrada no lo encuentres. Pero desde el momento en que hayas escrito tu sueño, podrás releerlo, ir pensando en él y, en un momento u otro, obtendrás su significado profundo.

¿CÓMO PODEMOS CONTROLAR NUESTROS SUEÑOS Y SACAR PARTIDO DE NUESTROS SUEÑOS PREMONITORIOS?

Todos nuestros sueños contienen mensajes de prevención, pero no todos tienen la misma importancia.
Debemos fijarnos, pues, en aquellos que realmente nos impresionan.
Y debemos intentar que no se nos escapen. Retenerlos, captarlos y llevarlos a nuestra memoria consciente. Hecho esto, el día en que seas capaz de comprender el mensaje contenido en tu sueño, también serás capaz de influir sobre tu próximo o próximos sueños. ¿Cómo? Existen dos posibilidades:
. Has comprendido y asimilado perfectamente el sentido de aquel sueño que tanto te impresionó, sacas las conclusiones necesarias y actúas a modo preventivo en tu vida consciente.
No se hace alusión obligatoriamente a hechos o acontecimientos concretos de tu vida, sino que se trata, sobre todo, de movimientos interiores, sentimientos contradictorios, ideas que todos tenemos y actos consecutivos, a veces equivocados que entonces cometemos;
2ª. Has comprendido el sentido de tu sueño, aun a pesar tuyo, sin realmente saberlo o ser consciente de ello, o de forma más intuitiva que práctica. No puedes, pues, obtener todas las conclusiones necesarias ni actuar a título preventivo.
En el primer caso, con total conocimiento de causa, la noche antes de dormir, justo en aquel momento en que estás perfectamente relajado y te dispones a entrar en el sueño, intenta no dormir durante un corto instante, vuelve a pensar en tu sueño, aquel que fue revelador para ti, e imagina que te preguntas al respecto para saber si lo has interpretado bien, si lo has visto bien, si en lo sucesivo actúas acorde con el sentido del mensaje preventivo que te transmitió. Sin duda, entonces, volverás a tener otro sueño, que será la prolongación del primero, tal vez no esta noche, pero sí la noche siguiente, o la otra, puesto que a veces hay que llamar varias veces a la puerta antes de que se abra para iluminarnos. En la segunda opción, procede de igual modo que en la primera. Sin embargo, como no habrás comprendido el sentido real de tu sueño, tendrás otro sueño, que será como una repetición del primero, pero seguramente abordado desde otro punto de vista y te permitirá tal vez deducir el mensaje que contiene para ti.


Los sueños colectivos

 

Uno de nuestros puntos comunes es que todos soñamos. Con frecuencia también tenemos los mismos sueños. Pero, para cada uno de nosotros, tienen un significado distinto.

Según ciertas creencias ancestrales de connotación mágica y, por supuesto, de carácter sagrado, en la naturaleza existen grandes fuerzas que rigen la vida sobre la Tierra. A menudo se representaron con un aspecto aterrador, para subrayar de tal modo su fuerza y sus poderes. A veces fueron incluso deificadas. El chamán, elegido entre los hombres debido a un don particular, que le raptaba en éxtasis o le transportaba hacia otro campo de visión del mundo y de la realidad, revelaba en efecto disposiciones singulares para comunicarse con ellas. Así, podía adquirir el conocimiento de estas fuerzas irreales, invisibles e impalpables, pero cuyas manifestaciones eran, sin embargo, muy reales y físicas, puesto que incluso podían, en algunas circunstancias, utilizar todos los elementos, o explotar todas las formas de vida para aparecer, imponerse e intervenir en la vida de los hombres, experimentarlas o aliviarlas, según el caso. Actualmente, cuando ya hemos investigado la materia y conocemos la existencia de los átomos y las células, sonreímos al pensar en nuestros ingenuos antepasados, que creían firmemente que el fuego y el viento poseían un poder tan grande que podían dominar al hombre y la Tierra. Sin embargo, cada vez que los elementos se desencadenan en alguna parte de nuestro planeta, devastándolo todo a su paso, no podemos evitar un escalofrío de congoja. ¿Se trata del desagradable recuerdo de los espantos y los horrores que antaño conocimos, en que los hombres y las mujeres estaban bajo el yugo de la tiranía de la tierra, del agua, del fuego y del viento, los 4 elementos que presiden la vida sobre la Tierra? ¿Se trata pues, de un miedo ancestral, oscuro, pero profundamente escondido, incluso arraigado, que se hace eco de otro miedo, que todos tenemos en común, y al que nadie puede escapar, por más lúcido, realista, inteligente y sensato que uno sea: el miedo a la muerte?

LA MEMORIA COLECTIVA O LA TERCERA VÍA DE LA CONCIENCIA

De tal manera, debe existir una memoria colectiva, una especie de mar inmenso de pensamientos, de visiones, de experiencias vividas, de actos realizados por nuestros antepasados desde hace lustros, desde que los hombres y las mujeres se distinguieron de las otras especies que viven sobre la Tierra, por no se sabe muy bien qué misterio, proceso o prodigio.

De ser así, se debe poder demostrar su existencia. En efecto, parece lógico, pero no es tan simple. 
Habrás observado, como todo el mundo, que un sueño muchas veces es incoherente, fantasioso, irracional e inverosímil. En otros términos, lo que a veces nos sucede al "vivir un sueño", como suele decirse, nos parece imposible de vivir despiertos, en la vida real. Esa inverosimilitud sólo la admitiremos en el cine; como apuntaba Alfred Hitchcock  cuando se le reprochaba que proponía a los espectadores escenas inverosímiles: "el cine no sólo debe realizar verosimilitudes", le gustaba decir.
Asimismo, al vivir una experiencia extraordinaria, o que nos pone en tal estado de exaltación o emoción, que tenemos la sensación de sentirnos aliviados del peso de las realidades materiales y de las vicisitudes de la vida cotidiana, entonces decimos que hemos estado "viviendo un sueño". Estos dos ejemplos demuestran que todos estamos convencidos que el sueño procede de otro mundo, tal vez de otra realidad, pero que no tiene nada de real en el sentido en que lo entendemos normalmente.
Siguiendo, pues, con este razonamiento, se puede afirmar que existe una escritura del mundo real y un lenguaje inherente al universo onírico. Este último utiliza los símbolos y juega con la realidad. A veces, tenemos la sensación de que no tienen ningún sentido, de que son totalmente absurdos. Sin embargo, cada vez que se dirige a nosotros, nos transmite un mensaje y nos muestra o nos enseña algo. Entonces, ¿por qué, hoy en día, ya no comprendemos su lenguaje? ¿Por qué cualquier niño que acaba de nacer, aprende a nadar y caminar, y su cerebro de entrada parece estar bien estructurado para aprender a hablar y a escribir, de forma espontánea o instintiva, y en cambio no comprende del mismo modo el lenguaje de los sueños? Para responder a esta pregunta, nos podemos situar en un punto de vista religioso, o bien en un punto de vista psicológico: el primero se resume en función de pecado y falta original; el segundo, desde el punto de vista de culpabilidad e inhibiciones.
Sin embargo, existe una tercera vía, más generosa, pero tal vez también más peligrosa en cierta manera. Se trata de la que nos conduce por los caóticos y vertiginosos vericuetos de esta gran memoria común, simbolizada en las civilizaciones antiguas por las aguas matriciales y originales, el caos universal, de donde habría resurgido toda materia y toda vida vegetativa, y luego inteligente.

TODOS LOS SUEÑOS SON COLECTIVOS E INDIVIDUALES

Si estamos dispuestos a aceptar la existencia de esta tercera vía, entonces debemos dar muestras de gran humildad. En efecto, ésta implica que existe un plano de conciencia en el que todos estamos al mismo nivel, absolutamente iguales y tal vez incluso indiferenciados unos de otros, compartiendo los mismos pensamientos, hablando el lenguaje y teniendo el mismo gran sueño. ¿No es éste el símbolo que se desprende de la leyenda bíblica de la Torre de Babel?
Cuenta esta leyenda, que antaño los hombres y las mujeres hablaban todos la misma lengua. Y más tarde, como siempre, se cometió una falta y ya no se entendieron más entre sí y, desde entonces, los hombres y las mujeres deben hacer grandes esfuerzos para comprenderse. Sin embargo, en nuestros sueños, todos utilizamos el mismo lenguaje, y tal vez, a pesar de todo, nos comuniquemos gracias a él.
En todo caso, nuestros sueños a menudo se refieren a una realidad que es la misma para todos, al menos en apariencia. Luego se modela, se deforma o se transforma, de manera que tiene un único sentido para nosotros. De modo que todos los sueños toman una interpretación y una visión colectiva del mundo y de la realidad, para transmitirnos mensajes personales, íntimos o individuales.


Los sueños individuales recurrentes

 

Tener con frecuencia el mismo sueño es tener un sueño recurrente. ¿Por qué tenemos este tipo de sueños y qué significan?

Hoy día sabemos que el sueño es una función vital. Experimentos relativamente recientes demuestran que si a una persona se le impide alcanzar la fase del sueño, llamada sueño paradójico, y que, según los neurofisiólogos corresponde al estado psicológico propicio a la aparición de sueños, se da una pérdida de las funciones vitales y psíquicas de la persona en cuestión, a medida que pasan los días. Todos necesitamos soñar. Pero el hecho de saber que el sueño es una función vital no explica las causas del sueño. También sabemos que los animales sueñan. Por eso, si los psicoanalistas abordan el estudio de los sueños desde el punto de vista de las neurosis o psicosis que sufre un ser humano, no vemos cómo se podría aplicar este método a los animales que, evidentemente, son incapaces de confiarnos sus sueños. En el hombre es totalmente distinto. El hombre es capaz de poder acordarse de algunos de sus sueños y de comunicarlos a los demás. Como hemos visto, la oniromancia es una forma de interpretación de los sueños muy antigua, que seguramente los hombres practicaban mucho antes de redactar los formularios de sueños a los que se referían los adivinos y onirománticos de las civilizaciones antiguas, en Mesopotamia, en Egipto y especialmente en China, así como en la India, en Persia, en Japón, en Arabia y en Europa, es decir, por todo el mundo. 

¿QUÉ ES UN SUEÑO RECURRENTE?

Según el psicoanálisis es un sueño obsesivo. Por ejemplo, verse a uno mismo hacer los mismos gestos o encontrarse siempre en la misma situación, en una serie de sueños durante varias semanas, meses o incluso años, a intervalos, resulta un sueño recurrente. Al respecto, Carl Gustav Jung explicaba la siguiente anécdota: una de sus más asiduas pacientes le explicaba uno de sus sueños más frecuentes. Le contaba que estaba paseando por París, a orillas del Sena. Y allí, sin ninguna razón aparente, sabía que iba a morir. Entonces, se despertaba de forma brutal y muy angustiada. Durante las sesiones que el psicoanalista tuvo con ella más de diez años, Carl Gustav Jung desaconsejó enérgicamente a su paciente que visitara París, ciudad con la que soñaba desde hacía mucho tiempo y también de forma obsesiva. Algunos años más tarde, cuando su paciente parecía haber terminado con su análisis y Carl Gustav Jung no tenía más noticias de ella, supo accidentalmente que al fin se había decidido a emprender este viaje a París y que, efectivamente, había muerto mientras paseaba a orillas del Sena al caer la rama de un árbol encima de su cabeza y romperle el cráneo.

LA DOBLE INTERPRETACIÓN DE UN SUEÑO RECURRENTE

Si nos aventuramos a querer dar una interpretación del sueño de la paciente del gran psicoanalista, tendemos a pensar que esta mujer mezclaba la idea que tenía de su propia muerte y la de un viaje idílico, un lugar que ella aspiraba a conocer. Pero entonces, desde un punto de vista psicoanalítico, es posible que para ella este sueño fuera una manera de compensar la angustia de su propia muerte, una especie de exorcismo. De lo cual es fácil deducir que estaba angustiada por la muerte de forma obsesiva y, por consiguiente, que tenía un temperamento mórbido.
En tal caso, no hay ningún motivo para creer que nos encontramos ante un sueño premonitorio, es decir, un sueño que pone en escena una situación que se producirá en la realidad, en un futuro próximo o lejano, en la vida del soñador.
Ahora, si lo vemos desde el punto de vista referido a la tradición de la oniromancia, se plantea la posibilidad de que este sueño sí sea premonitorio, que revele un acontecimiento probable, pudiéndose producir efectivamente en la vida futura de esa persona. Por eso, además de ayudar a esta mujer a comprender la causa profunda de sus angustias mórbidas, reveladas por este sueño recurrente, se considera importante, además de interesante, descubrir su aspecto premonitorio.
Es lo que hizo el psicoanalista Carl Gustav Jung, el cual había percibido en el sueño de su paciente un mensaje, una información, una revelación que se refería a las reglas utilizadas por los expertos onirománticos.

¿CÓMO DEBES INTERPRETAR TUS SUEÑOS RECURRENTES?

El sueño y la realidad tal vez estén más próximos de lo que se cree. Al menos es lo que pensaban nuestros antepasados, que se sometían a rituales rigurosos y tomaban infinitas precauciones antes de atribuir una interpretación de su sueño.
Por lo tanto, si tienes un sueño recurrente, no confíes su contenido a cualquiera. "El sueño vale lo que vale su interpretación -subraya Toufi Fahd, investigador del CNRS (Centre Nationale de Recherche Scientifique/ Centro Nacional de Investigación Científica de Francia)-. Sólo debe contarse a un conocedor, un consejero y jamás a un ignorante o a un enemigo puesto que, entonces, pierde todo su valor. El intérprete de sueños debe poseer buenas cualidades: la religión, la memoria, la indulgencia, una buena moralidad, la piedad, la clemencia, la discreción, el silencio ante lo que ignora; debe evitar la palabrería y la jactancia, y no divulgar jamás lo que se le confía."